¿Quién necesita tomar estatinas? Lo que nadie te cuenta sobre estos medicamentos
Los medicamentos diseñados para reducir el colesterol, conocidos como estatinas, han sido tan sobrevalorados que algunos médicos incluso han sugerido que deberían añadirse al agua potable. La industria farmacéutica ha promovido la idea de que bajar el colesterol es la solución definitiva para evitar enfermedades cardiovasculares, pero la realidad es mucho más compleja.
Las estatinas pueden ser útiles en ciertos casos, pero antes de tomarlas, es fundamental entender cómo funcionan, quién realmente las necesita y qué efectos secundarios pueden tener.
¿Qué son las estatinas y cómo funcionan?
Las estatinas inhiben la acción de una enzima clave en la producción de colesterol en el hígado, la HMG-CoA reductasa. Esto provoca una reducción en la cantidad de colesterol en sangre.
Pero aquí surge la pregunta clave: ¿tener menos colesterol en sangre realmente garantiza una vida más larga y saludable? La reducción del colesterol con estatinas no siempre se traduce en un menor riesgo de enfermedad cardiovascular. Entonces, ¿vale la pena tomarlas?
Decidir tomar estatinas no es una decisión menor. Puede convertirse en un tratamiento de por vida y, para personas jóvenes, esto puede significar décadas de consumo con riesgos acumulativos de efectos secundarios.
Efectos secundarios de las estatinas
Si bien pueden reducir el colesterol, las estatinas no están exentas de efectos adversos. Algunas personas pueden tolerarlas bien, pero otras pueden experimentar síntomas que afectan su calidad de vida.
Algunos efectos secundarios comunes incluyen:
️ Dolor muscular y debilidad
️ Fatiga crónica
️ Problemas digestivos: náuseas, estreñimiento, diarrea
️ Insomnio
️ Dolores de cabeza
️ Pérdida de memoria y confusión
️ Aumento del riesgo de diabetes tipo 2
️ Daño hepático
Además, las estatinas están completamente contraindicadas en mujeres embarazadas o en período de lactancia, y en personas con enfermedades hepáticas avanzadas.
¿Cuándo tomar estatinas?
Los estudios sugieren que las estatinas pueden ser útiles para quienes tienen un riesgo elevado de sufrir eventos cardiovasculares graves, como:
️ Personas que ya han tenido un infarto o accidente cerebrovascular.
️ Personas con antecedentes familiares de enfermedades cardíacas.
️ Pacientes con colesterol extremadamente alto debido a una condición genética.
Sin embargo, para personas sanas sin otros factores de riesgo más allá del colesterol elevado, los beneficios de las estatinas no siempre justifican los riesgos.
El mito del colesterol alto: ¿Realmente es peligroso?
Durante décadas, el colesterol ha sido señalado como el gran enemigo de la salud cardiovascular. Sin embargo, nadie muere directamente por tener el colesterol alto.
Si el colesterol fuera el único culpable de los infartos, entonces todas las personas con niveles elevados deberían sufrir eventos cardíacos y quienes lo tienen bajo deberían estar protegidos. Pero no es así. Hay personas con colesterol de 300 mg/dL con arterias limpias, y otras con colesterol de 170 mg/dL que han sufrido ataques cardíacos severos.
Más que enfocarnos en el número del colesterol, debemos analizar el estilo de vida, la alimentación, la inflamación y el estado metabólico general.
El negocio de las estatinas: ¿nos han manipulado?
En los años 70, el colesterol “alto” se definía como cualquier valor superior a 300 mg/dL. Pero a medida que las estatinas se hicieron más rentables, la industria ajustó los estándares, y hoy en día, cualquier persona con más de 200 mg/dL puede ser considerada candidata a medicación.
Esto significa que más de la mitad de la población que sigue una dieta occidental puede ser un potencial cliente de estatinas. Esto es lo que se conoce como explotación comercial de enfermedades.
¿Significa esto que las estatinas son inútiles? No. Pero tampoco son la única ni la mejor solución para todos.
Alternativas a las estatinas
Si querés reducir tu colesterol y mejorar tu salud cardiovascular sin depender de medicamentos, estos cambios en el estilo de vida pueden ser más efectivos que las estatinas:
Alimentación antiinflamatoria: Aumentá el consumo de frutas, verduras, grasas saludables y reducí los ultraprocesados.
Ejercicio regular: Caminar, hacer fuerza y moverse todos los días es clave.
Control del estrés: El estrés crónico impacta en la salud cardiovascular. Practicar meditación, yoga o técnicas de respiración puede ayudar.
Dormir bien: La falta de sueño contribuye a la inflamación y problemas metabólicos.
Evitar el tabaco y el alcohol en exceso: Factores de riesgo mucho más claros que el colesterol alto.
Si aún así tu médico recomienda estatinas, pedí que te explique claramente por qué y qué beneficios obtendrás realmente.
Conclusión: ¿Debemos tomar estatinas o no?
Las estatinas pueden ser una herramienta útil en personas con alto riesgo cardiovascular, pero no deberían ser un parche universal para tratar el colesterol. Si el problema es la inflamación y el estilo de vida, la solución no está en una pastilla.
Antes de recurrir a la medicación, revisá tus hábitos. Tu cuerpo tiene la capacidad de sanarse cuando le das lo que necesita.
Fuente: https://www.drmcdougall.com/education/information/who-should-take-statins/